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  10 despachos de la década 2000-2009

Destaca la arquitectura yucateca

La arquitectura se basa en actitudes

Arquitectos Iberoamericanos del Siglo XXI

Augusto Quijano Creador de espacios arquitectónicos llenos d





https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/1242325.augusto-quijano.html


Augusto Quijano Axle arquitecto mexicano de talento peninsular ha creado un conjunto de obras que son un verdadero faro que desde un hermoso puerto del estado de Yucatán nos orienta en este mar embravecido de actualidad.
Augusto José Quijano Axle nació en Mérida, Yucatán en 1955. Estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana de la Ciudad de México, de donde se graduó en 1980. Estableció Augusto Quijano Arquitectos SCP en Mérida, Yucatán y ha obtenido varios premios, incluyendo la Medalla de Oro en dos ediciones de la Bienal de Arquitectura Mexicana, en 1994 y 1998, por su Taller de Arquitectura en Mérida y por la Casa de Huéspedes en Mérida, así como de 14 menciones de honor.
Fue condecorado con la Medalla de Plata por la Universidad del Ma yab en 1990, la Rectoría de la Universidad del Mayab en 1996, el Corporativo Bacsa en Mérida en 2000, la Escuela de Artes de León Guanajuato en 2008 y la Casa Chicxulub en 2010.
Ha obtenido el Premio especial 1995 del Precast and Prestressed Concrete Institute de Chicago (PCI) por el edificio de Confía en Mérida; el Premio al Mejor Edificio de Oficinas del PCI en 2002 por el Corporativo Bacsa y en 2005 por el Corporativo Dicas.
Obtuvo el primer lugar de la VI Bienal Internacional Arquitectura de Sao Paulo 2005 por Casa Larga en Mérida. Imparte la Cátedra Extraordinaria Federico Mariscal 2001 de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México. Recibió en marzo de 2007, la presea “Héctor Victoria Aguilar” que otorga el Congreso de Yucatán a los yucatecos que se han distinguido en grado eminente.
Ha sido profesor invitado en Universidades de México, Colombia, Panamá, República Dominicana, Chile, Argentina, Paraguay y Texas. Su obra ha sido publicada y difundida en numerosas revistas, periódicos, libros y exposiciones en México, Colombia, Chile, Brasil, Argentina, Panamá, República Dominicana, Puerto Rico, Ecuador, Estados Unidos, Bulgaria, Inglaterra, Italia, Francia, España, Alemania, China y Suiza y ha impartido conferencias en varios colegios de arquitectos, universidades del país y en Estados Unidos, Sudamérica y el Caribe presentando su obra.

SELLO YUCATECO
La obra de Quijano es muy amplia, sobria, regional, yucateca y mexicana. Es muy difícil es lograr esto sin pretensiones, ya que es necesario un cúmulo de conocimientos y de experiencia acumuladas a través de años. Quijano ha sido consciente de esto y se ha preparado a conciencia y lo ha llevado a cabo en la práctica profesional. Sus obras hablan, no él. Sus materiales citados son la luz y el viento, cuando hoy muchos hablan de tecnología, vanguardia y modas. Hoy la arquitectura es frívola y de plástico pero todavía quedan caballeros armados de arquitectura, como don Quijote, como don Quijano. Él junto con sus Sanchos sigue peleando contra los molinos de viento retomando lo básico y nos lo expresa a través de sus charlas, conferencias y proyectos ya que para él la arquitectura se debe dar de forma natural, como el respirar lo es para todos.
Su faro es la luz y su arquitectura se ha vuelto un faro. El viento mueve los barcos en alta mar pero también invade los espacios arquitectónicos de cada una de sus obras. Su arquitectura son respuestas espaciales, no funciones. No es fría, es cálida.
Hoy vivimos, dice él, en un mundo de formas, no de espacios. Para Quijano la clave de la arquitectura es crear espacios con dignidad, con identidad y con significados. La arquitectura cumple una función pero también debe colmar el espíritu, su obra busca ser nueva y actual pero sin negar lo nuestro, sin dejar de ser Yucatán o México, está bien cimentada en el pasado. Quijano entiende la arquitectura como una planta bien enraizada en la tierra abonada de conceptos, historia, magia, tradición y otras características que la hacen trascender en el tiempo.
Su arquitectura va más allá de la solución funcional de los espacios, su arquitectura tiene una aportación a la cultura de México y del mundo. Él dice: “El arquitecto refleja, retoma e interpreta valores, produce una nueva manifestación de dichos valores, crea valores nuevos y significados”.
El yucateco se ha quejado de que hoy parece ser que existe un alto grado de pereza mental en el diseño y tiene mucha razón. La velocidad de la vida cotidiana nos ha hecho ser productores de arquitecturas rápidas, sin análisis, sin espíritu, de microondas. Con su arquitectura, nos invita a rescatar la reflexión, el sentido del lugar, el sentido de pertenencia, el sentido de tradición, el sentido del patrimonio, nos invita a hacer lenta la concepción para que se generen propuestas de calidad, una arquitectura a fuego lento.
En sus proyectos, la lectura del lugar de Quijano es precisa, clara y concreta, como describe en una de sus charlas: “Por ejemplo, en Yucatán tenemos un clima y sol que debemos explotar a beneficio de nuestra arquitectura, las sombras muy intensas, las transiciones entre exterior e interior”. Adicionalmente, dice que la arquitectura debe de producir “acontecimientos”. Los suyos son conceptos poco valorados y utilizados.

LA IMPORTANCIA DE LA LUZ
La importancia del uso de la luz en las obras de arquitectura ha ido en detrimento y la velocidad de los procesos ha estropeado mucho el oficio del arquitecto. En este sentido Quijano nos hace detenernos nuevamente a pensar: “La profundización y la reflexión sobre la luz y sus infinitos matices, debe ser el tema central de la arquitectura”, nos hace recordar a Louis Kahn, aquel arquitecto de Estonia y naturalizado norteamericano que murió endeudado pero que hoy es un inmortal.
El magistral manejo de la luz y de las sombras, su producción y matizado permiten “dar sentido” a la arquitectura. Quijano va más allá de la construcción, busca hacer obras de arte, obras de una profundidad pocas veces vista, su arquitectura siempre se vive, se oye, se recorre, se recuerda, se camina.
La arquitectura de Quijano produce acontecimientos no previstos y diversos, hacen más bella la vida. “La finalidad última de la arquitectura debería ser la de producir la felicidad” ha dicho el arquitecto Fernando González Gortázar y Quijano ha tomado este consejo. Su trabajo nos hace más felices por todas las actividades que se producen en sus espacios proyectados y construidos.
Uso, percepción, acontecimientos y felicidad conceptos para nada técnicos ni complicados, conceptos que hablan de un arquitecto fuera de serie orgullosamente yucateco y mexicano, que los usa para condimentar una obra que es un agasajo para los sentidos, como los buenos platos de comida tradicional de Yucatán.
Para Augusto Quijano la arquitectura no existe, existen la obras de arquitectura. Las verdaderas obras de arquitectura transmiten un mensaje y emocionan. En este mundo que vivimos la poesía arquitectónica de Augusto Quijano es necesaria para el espíritu. En esta realidad saturada de mercadotecnia, de tecnología, de artefactos caseros y de consumo que nos hace vivir sin disfrutar, la obra de Quijano es un respiro que se disfruta lentamente.

Jesús Tovar Rendón
Corre-e: jatovarendon@yahoo.com